I
Las puertas se han abierto
y no cabe el cielo en mi memoria.
II
Declaro que he estado donde nacen evocaciones
donde emergen los vientos del remoto suspiratorio
ahí donde se clasifican y dejan pasar sólo a nítidos y especiales
que vienen desplazándose desde tu vientre
pechos y boca
que han recorrido y circundado todo tu cuerpo
y me dejan tu esencia
tus células
tu rostro
que aparece ante mi confeso y confuso de tanta ventisca
qué tanto no quiere decir?
ignoro lo absurdo de los qué tanto.
Tu pelo confiesa que la triste postergación no ha podido abandonarte
que tu piel se ha acordado de mi
mejor que tu memoria
la cual se mantiene quieta y en reposo
quiere evitar ser traviesa
atrevida.
No quiere sentir esa tromba que pasa el dintel
tiene miedo de sentir lo que creía cadáver
lo que pensaba extraviado y oscuro.

Oculto
bajo muchos escombros de reminiscencias estoy yo
él que nada hace
como sombra submarina que anida y vive
junto a caracolas amnesiadas por los anhelos en el tiempo
no quieres vivir y ver que el astro todavía no se oculta
prefieres la realidad compleja
sesgada
tasajeada en cuadritos como imagen mal encajada
que no llega.
III
Por toda mi casa siento tu presencia
tu esencia a control remoto
eres inalámbrica
permaneces siempre bajo mi contemplación escueta y triste
por donde quiera que vaya
me alcanzas
no puedo fugarme
crees que estas allá pero realmente estás aquí conmigo
tú no puedes irte de esta prisión de placentas nutricias
de ombligos rotos
que son origen y fin
partiendo y llegando al mismo punto.
No puedo apartarme
evito hacerlo.
Aunque baje a la calle sin despertar sospechas
son visibles los signos
no puedo ocultarlos
es cuestión de tiempo
que no tenemos
ya lo hemos perdido todo
o casi.
Las señales dan muestra de vida
tratan de independizarse
lanzarse al mundo libre y a gritos
de momento puedo contenerlas
mas no detenerlas
me ganan
me vencen
ten en cuenta que necesito recordarte
tenerte presente
tenerte aquí junto a este hueco
a este vacío que es tuyo y mío.
Necesito verte.
IV
El infierno del frio invierno me tiende puentes que quiero cruzar
son peligrosos
así lo entiendo
me permito arriesgarme
debo hacerlo con todas las consecuencias que puedo encontrar
del otro lado estás tú en espera
paciente
y no sé si es correcto pensarte en la calma de este huracán siniestro
no sé si por pisar airosos jardines ajenos

y ver flores deshojadas que no me pertenecen
sea delito efímero
delito de lesa…
delito condenatorio.
No miento.
V
Deseo que tus alisios recorran mis venas
que me hagan implotar y se llene ese hueco que tengo por dentro
que mis vísceras sean desgarradas
y expuestas a los elementos
y en el mundo que se hagan festines de zopilotes y buitres
que llegarán prestísimos en su momento
que hagan de mi lo que quieran
soy sangre coagulada
huesos somnolientos
carne putrefacta
tierra estéril que el monzón desprecia
que no quiere
que me evita cual salobre salina que no enfruta
que no ovopone
sintiéndome cada vez mas solo.
VI
Los gritos que lanzo son tomados al aire por el vacio

de aquí nada sale
son más desesperados cada vez que me hundo y nadie los oye
y me hundo más
y más me hundo
necesito tu ayuda.
Una soga sagaz que no se rompa
una soga de sangre que me detenga
que me suba de nuevo a tu superficie.
Preciso tu mano que me acaricie la herida recién abierta
que me diga con las yemas que me quieres
aunque sea tantito y con eso empezaré a sanar de omisión.
Necesito tu mano en presencia de la vista
y no a través del cristal de la pantalla que sabe a vidrio relleno de estática.
Requiero sentir el calor cuando trato de rozar tu palma.
Pido la vida de tu palma sobre mi piel que ya no recuerda como es la tuya.
Exijo tu boca para que me hable y no se traduzca a través del teclado frio y oscuro como
tantas veces lo hace].
Urgido del sonido que nace de su lengua
ese chasquido alegre que junto con el paladar hacen sinfonía.
Necesito que ese sonido explore en profundidad este selvático territorio salvaje de mí
laberinto]
que tu resonancia acústica devaste cual torrente de vino desbocado
el acantilado donde me encuentro frio y sostenido.
Requiero todo el peso que existe en tus ojos
que me miren
y que me digan en código binario lo que tu cuerpo necesita
lo que tu cuerpo experimenta.
No me sirven si me ven a través de las letras
nunca llenaran el vacio que dejaste suspendido en mis brazos
nunca podrán tapizar por completo la piel salvaje que desbocada corre por el campo de la
pasión y el deseo].
Nada la calma.
Solo ese lago de cristal de agua corporal que de vez en cuando baja a tomarla
sacia su sed alocada
descansa y lanza suspiros que son tormentas que recorren el mundo.
Necesito esa línea de plata de tus ojos para verme en ellos
que me vean para saber que existo.

Necesito tus ojos
porque imágenes en hinojos y absurdas llenan mis cuencas vacías de ti
han estado llenando mi retina
desbordándola
también han invadido el lugar donde guardo tu memoria.
Imágenes absurdas que el instinto no guarda y las desecha.
Imágenes de angustia montada en briosos corceles de desesperanza.
Imágenes altivas donde el orgullo engulle a la soberbia en merienda diurna
y la soledad que nos mira en ese mar de azogue
queda abatida
y cae hecha pedazos por el sable certero de la ignominia.
Donde el miedo es un cabrito herido llevado en el pico sangrante del ave maligna llamada
alusión]
que está sedienta de temores.
Donde la desesperación fue zambullida en el lago de gritos de humillantes rencores
fue hundida y amordaza para que su grito se asfixie junto con ella
nunca salió a tomar aire siquiera.
Donde las dudas
esas aves preciosas del paraíso
sucumben fácilmente al menor cambio de los vientos
y fallecieron por el bandazo certero que lanzó la inconsistencia
y el resto de las imágenes bestiales que me persiguen han caído una a una sin
misericordia ni gloria].
Ayúdame.
Te necesito.
No dejes que estos hermosos seres de tortura
me abandonen
que me dejen
solo y en penumbra
sé tú mi luciérnaga en esta sombría cueva de recuerdos y estalactitas
sé también la gota que forma estalagmitas
que es donde mis manos sienten el apoyo
me sirven de guía
con ellas me siento seguro
puedo tocar algo en la oscuridad que asombra
que hiere
y que ésta herida no cierra
ni se tapona con más sombras
con mas nada
con más vacío.
Requiero urgentemente de tu vida.
Necesito urgentemente un trasplante completo de órganos vitales
que me cambien las sienes
que me cambien los planes
los destinos y conjeturas que nunca han de resolverse.
Que me cambien las preguntas por amables placeres
por amables deseos de muerte.
Que me cambien los sentidos
para no pensarte
para no verte
para no escribirte.
Necesito tu llave maestra para cerrar

el portal que se ha abierto tanto
y ha entrado tanta luz y torbellinos como respuesta.
Necesito tu mano para que la desplace hasta cerrarla
y evitar que los céfiros
estén llegando hasta mi sin cesantía
sin descanso
y puros
y bellos
y agradables.
Necesito que estés aquí para secundarme.