domingo, 27 de abril de 2014

RAYARTE

RAYARTE

I
Te he rayado
lo juro
no se cuantas veces te he rayado
Dios
sécate en mis ojos
todo el sudor de tu extranjería
expón tu herida al sol
lávate con sal
toda esa suciedad que te crema.

Corro
acudo a ti
caminando todas las horas
que tiene los días
y en un esfuerzo supremo
solo has podido
llegar a mis rodillas.

Se de la debilidad
los cadáveres me lo han comunicado
es un pensar cansino
eso de estarse acomodando
y desacomodándose
de todas estas partes
de las que estamos constituidos.

II
No vuelvas a mencionarte
ni en mi boca
ni en la de otro.

No nos busquemos.

Un río de sirenas hechizadas
con su propio canto
se pasea los domingos.

Dios
estas desmantelando al mundo
detén tu mudanza
avísanos con tiempo de tus planes
para darnos tiempo
y pactar con otro.

III
Tu sombra dura
nos ha estado aplastando
no corrige
solos y entercados
nos vamos quedando
con el grito en las narices.

Una pila de cadáveres
se me ha quedado a vivir
dentro del orgasmo.

Ya no se que hacer con tantos
que quedan desamparándose
unos de otros.

Tiene frío
sed y hambre
buscan tierra que comer
un terrón donde cobijarse
gusanos para saciar su sed.

IV
No busco sirenas para terminar con esto
ni Odiseos
para que logren escuchar su canto
es irte maldiciendo/en bajada y en subida
cuantos gramos de odio hay en esto
cuantos malvaviscos me tuve
que tragar esta mañana
para retirar el acido que dejan
los muertos en la boca del ayer.

Y así amanezco
con toda esa lujuria de jauría
en frenesí de ojivas
el lamento de una madre que no para
y las horas se extinguen
antes que su llanto.

V
Todo acá abajo
es humo de quejido
un caos
que tienes que venir a componer.

Por dos mil años
te he perseguido
sin hacer un mínimo de caso
guerras
suicidios
niños comiendo vidrio
o tienes que componer.

Gente hablando de ti
en tu nombre
gente persignándose
con los bolsillos repletos de billetes
tu gente - tu propia gente -
comiendo infantes
lo tienes que componer
todo es casi
ya basura.

Ábrete Padre un ojo
ve en tu somnolencia
como quien ve a través de un sueño
esta pesadilla.


sábado, 26 de abril de 2014

HERIDA

HERIDA

La ciudad tiene una herida
y esta sola.

Algunos la siguen penetrando
con miradas de cuchillos
de un filo que raya en soledad.
La confunden con pulpa virginal
naturalmente abierta.
Pero ella
guarda silencio en lo mas profundo
de su hielo.

La ciudad tiene una herida
que llora
largas aguas rojas
que no alcanzan a salir por el vertedero.
Aguas dolorosas
que causan inquietud
semejante al incesto.


La ciudad tiene una herida
que le crece.
Inútil fueron cirugías
rápidas y furiosas
que le aplicaron.
Tiene el tamaño de una sepultura
oscuro hueco que todo traga
ruinas de garganta que no grita
bordes de parpados abiertos
con ojo dentro
de carne fresca.

La ciudad tiene una herida
que le arde.
Es ceniza de un fuego
que no termina de quemarse
calentura que le escurre nieve
herida que tiene sed de cura
que aúlla un olor de sacrificio
de jóvenes suicidas.
Masculla por las noches
todo el trasiego de dolor
que llega desde lejos.

La ciudad tiene una lesión
que no le cierra.
Sanadores le han aplicado medicina
torniquete a quemarropa
pólvora de bala con cerilla
lamedura de perro enronquecido
cataplasmas de alga verde olivo
y no se pliega.

La ciudad es una herida
que no duele.
Es ya costumbre
observarla abierta.
De ese corte tosco y doloroso
sale una luz
que sangra en forma diferente.




viernes, 25 de abril de 2014

LIZBETH



No llegaste a la edad
de los espejos.

Tu cuerpo lleno de carruajes
de sueños
se hicieron insomnio
en las arenas
bajo manos virulentas
de destrucción masiva.

Todos tus amigos te ven
repetirte en sus muros
y en los de otros.

Sumaste incorregiblemente
que a ti no te sucedería.

Erraste la matemática perfecta
y tu cuerpo fue restado de la superficie
para agregarse en las arenas fraccionadas.

La opinión la dividías
entre verdades y suposiciones
todos mentían
el general      el magistrado
y el presidente
todos tienen colgando
en su casaca
estrellas de la muerte
que son una decoración

infinita de presagios.

LIVIA



Las manos
agujeradas por el tiempo
deslizan las cenizas inermes
de lo que resta del hombre
que viste ayer
y nunca fuiste a despedir.

Quien toco tus paredes
que han sido siempre suyas
o mas o menos
los miércoles por la tarde
sin olvidar los roces
que los viernes te decía
al oído.

No permitías que viajara
mas allá de esa parte
de tu cuerpo
por temor a perderlo
y que no lograra encontrar
el camino de regreso.

Te sigue esperando
para decirte
aun el adiós efímero que guarda
en esa parte del tiempo
en donde nunca recuerda
haberte visto como hasta hoy.





EL JUICIO DE AMPARO



Un día
-el día que dijiste: ya no seré-
todos tus perros se soltaron
e iban mascullando
palabras raras en idioma conocido
tirando mordidas a la luna

de repente tu sol
fue una luna existente entre nosotros

Tu mirada
miraba con ojos ajenos
objetos inexistente
señalando decías: mira

Hablabas a los ocho vientos
e iniciabas largos monólogos
con tu cabellera
que un tiempo acá
se volvió rebelde

Te hartaste
del ruido que hacían
tus articulaciones
cuando te levantabas

Te hartaste
del albedrío de tu piel
de que tus pies viajantes
no te obedecieran
y nunca se cansaban
de tus ojos
que se iban con cualquier
pedazo de animal que se encontraba

Decides no esperar
mas al tren que nunca llegaría
-y lo sabias-
en esa estación imaginaria
en la que vivías

Y no esperaste

Es hora que no encuentro
a varios de tus perros
que se quedaron en mi
y no supieron el camino
de regreso a casa.