HERIDA
La ciudad tiene una herida
y esta sola.
Algunos la siguen penetrando
con miradas de cuchillos
de un filo que raya en
soledad.
La confunden con pulpa
virginal
naturalmente abierta.
Pero ella
guarda silencio en lo mas
profundo
de su hielo.
La ciudad tiene una herida
que llora
largas aguas rojas
que no alcanzan a salir por
el vertedero.
Aguas dolorosas
que causan inquietud
semejante al incesto.
La ciudad tiene una herida
que le crece.
Inútil fueron cirugías
rápidas y furiosas
que le aplicaron.
Tiene el tamaño de una
sepultura
oscuro hueco que todo traga
ruinas de garganta que no
grita
bordes de parpados abiertos
con ojo dentro
de carne fresca.
La ciudad tiene una herida
que le arde.
Es ceniza de un fuego
que no termina de quemarse
calentura que le escurre
nieve
herida que tiene sed de cura
que aúlla un olor de
sacrificio
de jóvenes suicidas.
Masculla por las noches
todo el trasiego de dolor
que llega desde lejos.
La ciudad tiene una lesión
que no le cierra.
Sanadores le han aplicado
medicina
torniquete a quemarropa
pólvora de bala con cerilla
lamedura de perro
enronquecido
cataplasmas de alga verde
olivo
y no se pliega.
La ciudad es una herida
que no duele.
Es ya costumbre
observarla abierta.
De ese corte tosco y
doloroso
sale una luz
que sangra en forma
diferente.
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