Las esquirlas de tus besos
me doblan.
En el corvejón
es donde siento dolor de mirada.
El vientre se hincha de deseo
vertida
líquida en las manos
llenas la boca de ti
desparramándose en la cara
(solo la luz sabe
lo que sienten los insectos)
semilla sembrada de alumbramiento
lluvia de la estrella más lejana
las manos no entienden
la velocidad de la distancia.
Un río se aleja
en la calle la lluvia arrecia
en forma despreciada
palabra que espero
y arde
en hueso vertido de veneno
paloma de sangre
encierro que en la luna de deshace
miedo que nos lleva a casa
instante en tu pelo
vitral que gotea sueños
un principio
disponer del cuerpo en ti
el árbol que llevo encima
es casa de dos
que espera.