lunes, 16 de mayo de 2016

DESEMBARCO


Cura las manos quebrantadas
con huesos alisios
enhebra
vierte recuerdos
de tu pelo en la piel
sacude los pulgares
hasta que la tierra tiemble
unta la unción respiratoria
de labios gruesos
en el porvenir

dime dos veces
que en ese puerto
todavía existe

un desembarco posible.

EQUILIBRIO


I
Agua silente
tierra donde callan todas las palabras
            sombra del universo
            ¿existe?
fresca leche de manantial
            roca hecha de agua
paisaje de arboles temerosos
            dolor palpitante
rosa leve que se apaga
                        en un soplo

nube sostenida en equilibrio
                        apenas si avanza y cae
            se inclina y sacia
                        su llanto de pájaros
                        con el poema de fuego

el lago es
            lo que da certidumbre al agua
            tormenta deshojada
                        su caligrafía
                                   que la congela

todo en el silencio se guarda
            no hay nubes que recuerden
                        la lluvia
            y se preparan para lo que nunca
ocurre
y pasa

es un todo
            donde la belleza esconde
al árbol caído
            del instante
piedras que ayudan
            a tropezar
que son las mismas siempre

extensión de lo invencible
limitar al árbol que espera
            con toda esa hidra secreta
            de zanja abierta
            de nieve que impide su paso
casi no hay tiempo
            para un nuevo follaje
las hojas pierden el conocimiento
y el propósito no sabe
de la tarde

II
¿Rezar? Adiós
ciclón que se tatúa
  en la gota del sudor que agoniza

puentes de palabras
            caverna de oquedades

hablo con la lengua
            en la frente
reúno hojas sesgadas
            alas de palomas
            hiel de buitre
iracunda la torva mañana
            socava el lomo lobuno
                        su tormento
bóveda que apunta al cielo
silencio
un árbol mira
al desgranado estanque
pez que hierve
en la orilla
con su agua que lo concentra

III
Cielo con hormigas decantadas
ergo sitio inmóvil que no he probado
es doblar al mundo
            bajo su desgracia
descansado follaje
            que perturba la mirada

necesito que alguien
            queme las hojas
que abra el invierno
            y me haga piedra
son sueños que se posesionan
            de las manos

concedo una cosa
            aborto
            aborto el poema
manantial que sale de cesárea
            tierra grávida
que gravita en el horizonte

del abdomen.

jueves, 12 de mayo de 2016

FRAGUA 9


http://bibliotecavirtual.itca.gob.mx/01/fragua-9/

SOPLAME



Sóplame por abajo de la dermis abre un ojo y grita todo el silencio necesario que sea para que la vela se llene y arrastre consigo el mástil que tiene pegado a su parpado del sueño que tiene pegada una nave en donde viajo y veo el cielo nublado de esperanzas y vida por vivir. No hay lluvia aun ni lenguas de fuego que son como llagas frías con pus que no dice nada revolcándose en su infección ardiente. Me nombro en diciembre para no nombrarme en enero, porque diciembre es más corto, y así ahorro tiempo, espacio y estulticia que es como un mejillón pegado a las rodillas e impide moverme, además de que no fácilmente se lo lleva la corriente.

Ábrete calamar al mar, multiplica tu silencio guardado en cada ventosa de tu cuerpo, adhiérete al fondo de todas las cosas que guardas en la alcancía de monedas rancias y vacías, adhiérete con tus tentáculos a todo aquello que sea pocilga y huela a herrumbre, a polvo desquiciado, a olvido pastoso, a descarapelado. Se tu el tornillo necesario que mantenga a los cuerdos cuerdos y a los locos al margen de los arrodillados, ahí donde el tiro de gracia es un gran espantapájaros de alegría, ahí donde se asusta a los sin razón. Me repliego subcutáneo en mi submarino imaginario voy lento como langosta que no se nota. Voy hilvanando la sangre en un lugar parecido al mío. No he podido extraerme los cangrejos que llevo en el vientre, se han multiplicado como piojos, chupan sangre, lodo viscoso negro-azuloso. Ya logré que me extirparan la hipotenusa, pero no logro que me quiten esta sarta de gusanos que pululan como moscas verdes alrededor de un pedazo de carne pútrida y sebosa. Me amputan los pies, me amputan el tórax y he sobrevivido a la catástrofe del 85, del 2002, a dos tsunamis, a tus besos, a tu piel, he permanecido vivo respirando por mis brazos y simulando el corazón con mis manos que no dejan de aplaudir a sesenta y cinco veces por minuto, y como duele el minuto que está por venir.

CAMA



En esta cama
que del sueño persiste
nacen amalgamas de cruceros atracados
en este puerto
que tengo por ombligo.

Onírica realidad sobre sabanas
cabeza que se queda a la postre
sin cuerpo
se queda inhabitable
entre tanto y tantos pliegues
busca entre los surcos tu sordera
ojos desorbitados que se fruncen
y no te encuentran.

Mi mano busca la tercera dimensión
de tu silueta
aprieta             gime                tienta
solo para encontrar
la fría oscuridad de la mordaza.
El brazo se resiste a no creerle
lanza su más temible tarascada
arranca de un solo tajo
el aullido sangrante de la nada.

El pecho estalla en ese tamiz
que forma la luz a través de esa ventana
galopa                         salta                fornica en el aire
huele tu ausencia y en ese olor se aloja
pierde la razón cuando el solo
empieza a arrancarse las costillas.

La pierna escarba en las almohadas
buscando el tesoro que se perdió anoche
danzan bailes de horror y espanto
nada la detiene ni la calma
ni el hacha blanda que una vez le hirió
y que aun anida en su único diente.

Solo la pelvis tranquila y ajena
ve con temor y rubor lo que acontece
es la única que sabe como pitonisa
que regresaras a verle
a ese rio fortuito de caricias marrón
que es color del otoño y de tus ojos
para calentar sus hojas de hielo
que aun a esa edad no se derriten
para avivar el fuego escondido
bajo la espesa nieve
aliviando la herida que tiene la tierra
cuando no bebe agua suficiente.

El sueño por fin se desvanece
la alarma alerta a los sentidos.
Ya

amanece.

SOY EL ÚNICO



Soy el único que la ha tomado de las manos
después de la tristeza.

Soy el que ha probado su cuello
al borde del acantilado.

Soy aquel que sin permiso ha besado
su espalda llena de ironía.

Nunca nunca nunca
había estado en su fotografía.

Soy el único que ha escalado
la piel de su perfume.

Me he enredado en su pelo convoluto
como un niño.

Mis dedos no dejan de acariciarle
a cada instante.

Corro a protegerte de mi mismo.

Soy el que desea tu cuerpo

junto al mío.

PIEL



Cuantos labios nos dimos en silencio
no sabíamos qué hacer con tantas manos
y decidimos sembrar las en la piel
donde se multiplicaron.

No sabíamos qué hacer con tantos ojos
y con tantos parpados que fueron.

Dejamos trabajar a nuestra piel
y sus sentidos.

Y todas las humedades solitaria
que no tenían vestido
dejamos que nos cobijaran
que nos dieran abrigo.

Tantas veces que nos dimos
tantos brazos compartidos
tantos besos idos
tanta piel que sentimos
tanta piel que se quedo ahí
tirada
en ese sitio.

Las paredes se derritieron
ante tanto grito.

¿Cómo olvidas un disparo en la sien’
¿Cómo olvidas a las vísceras colgadas en las ramas?
¿Cómo olvidas si el corazón estalla?

¿Cómo haces tu para olvidar el rio?

211



I
Apenas despunto el horizonte
toque el mullido último de los sentidos
roce leve el cordón de la alborada
acaso soñé que palpe la primigenia cabellera de una estrella
esa que nos vio tanta veces caminar bajo su sombra
bajo su lluvia de efímeras miradas
y que al borde del acantilado te visita
en ese margen petrificado de la sangre.

Trepe por el ramaje centinela que le cubre
asiéndome de los copos de nieve derretida
manjares exquisitos de los dioses.
Bebí de su copa el rocío primerizo que le admira
de sus fugaces redes de su ensamble que domina
ese que posa primero antes del rayo venidero
el que anuncia en sórdido festejo la llegad del invierno.

Esto
es lo único que el bosque permitió hacerle.



II
Hubiera bastado dormir bajo su sombra
regocijar la piel en su musgo verdadero
herirme en su sonrisa de su humedad mas lenta
hundir en su raíz de niebla que no envejece
el mas básico elemento de la vida
dejar que mi rostro cobrara potencia
restregándolo suave en su corteza.

Aun en resistencia
mis manos lograron sentir el humus delirante
violento y vaporoso
que se esconde tras sus ojos
que se encuentran bajo hojas tiradas del camino
preciosos diamantes de otoño de que castiga
y se por el brillo fulgurante que desprenden

que aun están fuerte frescos y vigorosos.

ESPEJO ABIERTO



Las voces se rozan a cada instante
ese juego incesante de ir y venir
entre nosotros
buscando saciar
esa sed que las embate.

Una sobre otra se deslizan sin mezclarse
produciendo una luz invisible
cegadora
que las embala
que las contrae
y no combaten.

Ese aroma que sueltan los vocablos al hendirse
es tan tenue
que se rompe al contacto de la vista.
Sentir que los verbos se decantan
sobre el espejo liso que electriza
buscan el sonido que dejan al caer
-ese bullicioso ruido-
que hace la piel efervescer.


Los artículos nadan para evitar asfixia
se fijan unos contra otros
para salvarse
y no zozobrar
en esa música húmeda
tan intima.

Y entonces
las silabas se acarician
sin poder eludir
se desbaratan para hacer
nuevos vocablos
pareciera ser
que los fonemas
van más aprisa que nosotros.

Se enlazan y abigarran
formando nuevas revelaciones
que los ojos traducen sin dilación
dando vida a las muecas
escindidas en el rostro
provocando al salir de tu boca
fonos decapitados
crujidos de hoguera
quejidos indecibles
que logran incendiarse
dentro del oído.

Y la voz de fragua
renace de ese amasijo de enunciados
del sonoro huracán de los mil dichos
haciendo bramar a la sirena en cantos
en respuesta del aullido del fauno
que quedo libre
buscando laderas de cascadas
donde esculpir su llanto
lleno de vapor
y sin prejuicio.

Las dicciones ya son sustancia
pertenecen a otro elemento
se materializan sobre nosotros
en nuestros cuerpos.

Solo el seseo queda
cuando el labio impronta

el espejo abierto.

MEDIACIÓN



Lonya
ayer en nuestras bocas
se mudaron los dragones
y las extensiones corporales
se volvieron armas sucias
ciegas de placer
toda la belleza la mediamos.

Nos conocimos tanto
que ahora
nos desconocemos
los reflectores dejaron de apuntarnos
y fuimos quedando
bajo sombras.

Intentamos la solución
sobre la cama
inventando la gimnasia en el sofá
yoga hermenéutica en el piso de la sala
haikus corporales en la ventana
recuerda también
hasta hicimos equilibrio
sobre la pastilla de jabón
en la bañera
pero Lonya
parece que se han escapado ya

los animales que nos devoraban.

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La nave que cargo
es
toda la sal que poseo.

Zurzo al aire todos los recuerdos
y objetos antiguos
así como heridas pequeñas
y tempestades cámbricas
que duermen en la piel
inocentemente.

Ya no tengo quimeras.
Los sueños asilados remanentes
los empeñé en el camino recorrido.
Ahora lo que han florecido
son las fantasías
de todo un niño.

Soy carne en el horno
que se cocina
garganta que saliva
cuerpo que finge ser ave.

Un bosque inunda mis rincones
vive en el comedor como frutero
finge ser florero en la sala
sus polvos son semillas
que arroja con escandalosa armonía.

La carne húmeda
y su ateísimo recuerdo
ilumina incrédula
los latidos y parpadeos
insistentes del insomnio.
Son los resquicios de un sueño
que olvide hipotecar.

Mi retina soñó con un rayo
que le quemo los ojos.

Me disminuyo
cuando mi aliento cae.
Soy yo diluyéndome
en el peso de tu rostro.
Grito que esparzo
sobre el polvo torcido.

Escucho a mi silencio
que en silencio
trata de decirme algo
cómo
desnudo       dios    temblor
pila bautismal          lodo    elemento       mudo            
balbucea       hace ademanes
me quedo con lo que entiendo
nada
su olor es un animal que bebe
al margen de mi cuerpo.

miércoles, 11 de mayo de 2016

YESIRA


La lluvia viaja kilómetros
antes de llegar a tu cintura
te asedia buscando el pedernal
   que llevas dentro
para encontrar la chispa
que enciende tus pezones
y tus caderas llenas
de un vértigo peligroso
   y tan pleno.

Cruzaste las fronteras
de tu calendario
los dioses y santos
que tenias como vestimentas
se fueron quedando
regados en el camino.

Ya no te importaron
Yésira
ahora es un plástico el que cubre

tu cuerpo y la memoria.

TINTA AZUL


Hoy hace tres días
que tu vestido en mis ojos
se ha quedado vacío.
Mis manos también
no lo soportan.

Inicio la búsqueda
en callejones húmedos de poetas
en las enramadas de versos confesos
y en esas poesías de ardor y prurito
que nos dejan.

Tu estas en otro lugar
y duermes
y yo aquí tan lejos
sembrando astillas de frío
por toda la ciudad
que odia a los veranos.

Sueño
sueño gotas azules
gotas que abren sus fauces
y lastiman
hacen grietas en las hojas
que me cubren.

Y tienes razón
no puedo verme al espejo
y sostenerte todo ese tiempo
que dura la llovizna.

Cada tercer día cuento
tres días
y voy a esa estación
que es otro lugar
solo para subrayar el azul de tu vestido.

Subrayarlo hasta rasgarlo
subrayar
subrayar
hasta llenarlo
y que el vestido tome forma
y tu piel sea azul
y tu boca
y tus labios
y tus pies
y tus dedos
y tu sangre
y decirte solo
eres azul indeleble

que vive sobre mi dermis.

ARUAL



Cuantas cuartillas caben en un dedo antes de sangrar.
Que decante poemas mi comisura labial.

Ardo en este pedazo de boca que me resta
Ardo en la poca sangre que me queda
Ardo en todo este horror que es la espera
Ardo en la mística carcajada de la nieve
Ardo en el sudor que le queda a la memoria
Ardo en la salvaje lagrima que aguarda
Ardo en el perfume que sale de mi ira
Ardo en vientre embarazado de amargura
Ardo transparente huyendo de tu furiosa magia
Ardo en la destrucción de mis migajas
Ardo húmedo en cada entrega que me dabas
Ardo en el hechizo de junio por las mañanas
Ardo en el desmayo de mi mano
Ardo en el vino que brota de tu seno
Ardo e ignoro las pesadillas de tu sueño
Ardo en la desnudez enronquecida
Ardo en la ceniza bucal que no me deja
Ardo en el declive peligroso de tu espalda
Ardo en el diluvio de tus ojos
Ardo en el trozo de niebla que me abraza

Ardo que me veas

Ardo que no digas nada.