La lluvia viaja kilómetros
antes de llegar a tu cintura
te asedia buscando el pedernal
que
llevas dentro
para encontrar la chispa
que enciende tus pezones
y tus caderas llenas
de un vértigo peligroso
y tan
pleno.
Cruzaste las fronteras
de tu calendario
los dioses y santos
que tenias como vestimentas
se fueron quedando
regados en el camino.
Ya no te importaron
Yésira
ahora es un plástico el que cubre
tu cuerpo y la memoria.
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