miércoles, 16 de noviembre de 2011

RETORNO I (fragmentos)


1
Es una loza de imagenes
que le dan filo al río
fondea la barcaza de piel que te cobija
tomo el ancla
vuelo en ella.

2
Es la culpa del acto
de golpear
   el cincel
de moldear
   del formón
de tallar
   de la gubia
del pulir
   de la lija
del cuchillo
   en el rostro.

3
Si no me encuentro
busquenme en ella
bajo su corteza
atrás de los dientes
dentro de sus ojos
o en el tercipelo dormido
de su vientre.

Mis manos
que son las suyas
no tiene salida.
Son fuego húmedo que nos consume.

4
Ella.
Tú.
Eres
laberinto de flores enrarecidas.

5
Su mar es un poema que quiero descifrar
           tocar
           besar
           estarme ahí
quedarme en la ola siniestra
la que engulle y lastima
la que desnuda y encanece
la que lacera y no comprende.
Es una manera de encontrar al silencioso océano
y charlar con él.
De esa húmeda piel emana una luz que me calcina.

6
Es música de oboe aprisionado
que brota
de las caracolas
que anidan tu pelo.

7
Nada es fácil.
La arena.
La ironía.
El amor.
Lo oculto.
Todo es doloroso
el principio de mi dolor es la poesía.

8
Como luz suicida que se despeňa
para no ser sombra de luz muerta.

9
No hemos roto
ni unido
ni hemos nada.
El tiempo es minutero
que se clava
al fondo de nuestro mar interno de desesperación.
Ahí se ahoga.
Se quema.
Se arrastra.

10
Tú toda Tú
eres sílice castaňa.
El objeto interno de tus ojos
lo demuestra.

jueves, 10 de noviembre de 2011

LORNA



Lorna
llévame constante
a esa casa hambrienta que siempre nos persigue
y que terminamos
saciándonos en ella.

Reintégrame
colócandome en tu muro
veme a tráves de tu ventana
hazme pintar en algún cuadro de tu sala
no hagas detenerme en el quicio de tu piel tórrida
de tu piel quemada
trasládame a tus manos incandescentes
que me quitan el frío.

Átame
al bosque de tus deseos para no trastornarme
por el canto de tu corteza febril
que entona llamas
y lanza bastos improperios de sensualidad y erotismo
gemidos brama.

Haz con tu lengua una barcaza.

Guíame
a las cataratas exquisitas de rocíos
donde nacen tus muslos
donde termina tu espalda
todo es uno
y es el mismo destino.

Súrcame en tus manos de mar
trátame como pez que se guía
por el olor a sal.

Ábreme más la herida abismal
siembra en ella restos lunares
que no alcance a contar.

Regrésame.
Enverdecer solo no puedo
en esta salobre soledad
que se hace polvo en mis mejillas.

Hazme un camino
entre eucaliptos y sabinos
para llegar al final
del arcoíris de tu ombligo.

Transfórmate
en esa piel que se eriza
cada vez que le suspiro.
Moldéame
en corriente de plumas placenteras.
Hazme volar como olas
que caen constantemente.

Conviérteme en ficus
para cantarle al cristal de tu sonrisa.

Viérteme en ajuar
torcaza
piedra
lanza
espiga
bala
hazme mojar
con las hojas de otoño que salen de tus ojos.

Escríbeme insaciable
en la piedra cáliza de mi piel.

Atrápame
y hazle caso a tu mirada.

Hiéreme sensual
en tu carne ataviada del viento negro de la noche.


viernes, 4 de noviembre de 2011

PRIMERA PIEDRA



Son las dos de la mañana
despierto
y dejo inconcluso mi sueño preferido
descalzo camino hacia la puerta
tropiezo
me quejo
la puerta es demasiado grande
y hermosa
decido aventar la silla por la ventana
el estruendo levanta a los vecinos
salto y me corto
corro a la calle
llevando las pantuflas en la mano
hace frio
giro la cabeza
y a lo lejos veo
que alguien grita desde mi puerta
la golpea

¿Quién será el primero que aviente la primera piedra?

jueves, 3 de noviembre de 2011

EL JUICIO DE AMPARO

Un día
-el que dijiste: ya no seré-
todos tus perros se soltaron
e iban mascullando
palabras raras en idioma conocido
tirándole mordiscos a la luna

De repente tu sol
fue un satélite existente entre nosotros

Tu mirada
veia con ojos ajenos
objetos invisibles
señalando decías: mira

Hablabas a los ocho vientos
e iniciabas largos monólogos
con tu cabellera
que un tiempo acá
se volvió rebelde

Te hartaste
del ruido que hacían
tus articulaciones
cuando te levantabas

Te hartaste
del albedrío de tu piel
de que tus pies viajantes
no te obedecieran
y nunca se cansaban
de tus ojos
que se iban con cualquier
pedazo de animal que se encontraban

Decides no esperar
mas al tren que nunca llegaría
-y lo sabías-
en esa estación imaginaria
en la que vives

Y no esperaste

Es hora que no encuentro
a varios de tus perros
que se quedaron en mi
y no supieron el camino
de regreso a casa.