De cuerpo extendido
la tarde clarea
calurosa
y corre el viento
no hay sonido que se parezca
no existe ruido en la retina
no hay donde quedarse
donde
refugiarse
la luz no es tan gruesa
para
habitarla.
Hay sombras
muchas sombras
mas sombras
de las que pudiera dar cobijo
todas las noches que ha tenido el
mundo
desde su creación
además crecen y se multiplican.
Se presenta el silencio
viene el silencio
en procesión de asfixia
hay un silencio de ojos cerrados
de puños cerrados
de silencio cerrado.
El tiempo huele hoy
a tiempo arrestado
a pólvora en las manos
a tren que se aleja sin pasajeros
llevando sueños que tenían.
Mañana dirás
que del ayer ya no te acuerdas
que es cosa antigua
lo que observas
que el oído
olvido todos los sonidos de la
tierra
que tu ojo extravió los recuerdos
en las lagrimas que le salieron
ayer
por la tarde
que ya no recuerdas
porque es cosa antigua
que es algo así como un mediodía
existiendo en la tarde
que vivimos en el riesgo de cada
hora
que nos damos mutuamente
y sin tanto alarido como ayer
que ya no recuerdas
que es cosa antigua.
Y dirás que la ciudad es mi cuerpo
y con eso te basta.
Y con labios
me callas las horas
la lluvia amenaza mojarla
mañana
la ciudad estará humeante
de
sangre
y que has visto los pechos
más calientes
bajo el brazo de un hombre
tirado
en la calle
oculto
de la vida
con su rostro de sonrisa recta
apenas
audible a una sed
que
busca.
Mañana dirás
que fue un cuadro
mal logrado
que de todos el peor
y tus uñas french
que tanto anhelaste
fue un augurio en las manos
cosa diferente
sin ser martes trece.
Todo ha pasado
el gato de siempre
espera a la orilla de la casa
tu cuerpo
es mi ciudad
una sirena se escucha a lo lejos
pero no hay mar
la risa del vecino
el olor a carne asada
el ladrido del perro
clamando
por comida
todo es igual
todo tiende a ser igual
ya me canse de los muertos
las luces aparecen
no llueve
no hay pronostico de humedad en los
ojos
y para el resto del día
y lo que queda de la noche
en
el rostro
en
el cuerpo
en
mi ciudad.