lunes, 29 de diciembre de 2014

HAY MAR


Hay mar
   el silencio con que baja
   la lagrima de la esquina
el guiñó de tu ojo
   cuando me respira
   que lo ciega el sol
la ceja que se frunce
   con el viento
la mano que viaja al rostro
   a la velocidad del dolor
el corazón que tiene un sonido
   de redoble de tambor
tu canto que parece llanto.

Hay mar
            por un buen rato.

    

CALCINACIÓN


Como calcina el tiempo
las manecillas del reloj biológico
que llevo dentro.

Es un calcinar tan lento
pero tan lento
que da tiempo de contar
todas las partículas de la velocidad
que le confieren la prisa
a la luz misma.

  

SEMBRADOR


Sembrando cráneos
            por las plazas
            costras            rastras
            manojos
 ramillete de cuerpos
            color rojo
hay un dolor-hedor
quebrándose en la mano
            cae sordo        desnudo
grito que nadie oye
            es un balazo dentro del agua
es la palabra anestesia
            que nadie siente
es un tiempo desnudo
el viento de un helicóptero
            me abre la camisa
no hay tiempo
las horas parecen días
            los minutos horror
que se los ha tragado el miedo.

El cuerpo solo obtiene agujeros
que son túneles del tiempo
transportan a otros mundos
a otra circunstancia
a otro sentir de las cosas
a otra luz que sangra.

Es una ancla
            fría e inamovible
que toca fondo
un ancla que ve con miedo
            y a la vez extrañeza
que hace un ancla tendida
en medio de la selva
            y además sangra?.

Es una vértebra del monstruo

que nos tiene sometidos.   

CUERPO EXTENDIDO


De cuerpo extendido
la tarde clarea
            calurosa
y corre el viento
no hay sonido que se parezca
no existe ruido en la retina
no hay donde quedarse
            donde refugiarse
la luz no es tan gruesa
            para habitarla.

Hay sombras
muchas sombras
mas sombras
de las que pudiera dar cobijo
todas las noches que ha tenido el mundo
desde su creación
además crecen y se multiplican.

Se presenta el silencio
viene el silencio
en procesión de asfixia
hay un silencio de ojos cerrados
de puños cerrados
de silencio cerrado.

El tiempo huele hoy
a tiempo arrestado
a pólvora en las manos
a tren que se aleja sin pasajeros
llevando sueños que tenían.

Mañana dirás
que del ayer ya no te acuerdas
que es cosa antigua
lo que observas
que el oído
olvido todos los sonidos de la tierra
que tu ojo extravió los recuerdos
en las lagrimas que le salieron ayer
por la tarde
que ya no recuerdas
porque es cosa antigua
que es algo así como un mediodía
existiendo en la tarde
que vivimos en el riesgo de cada hora
que nos damos mutuamente
y sin tanto alarido como ayer
que ya no recuerdas
que es cosa antigua.

Y dirás que la ciudad es mi cuerpo
y con eso te basta.

Y con labios
me callas las horas
la lluvia amenaza mojarla
mañana
la ciudad estará humeante
            de sangre
y que has visto los pechos
más calientes
bajo el brazo de un hombre
            tirado en la calle
            oculto de la vida
con su rostro de sonrisa recta
            apenas audible a una sed
            que busca.

Mañana dirás
que fue un cuadro
mal logrado
que de todos el peor
y tus uñas french
que tanto anhelaste
fue un augurio en las manos
cosa diferente
sin ser martes trece.

Todo ha pasado
el gato de siempre
espera a la orilla de la casa
tu cuerpo
es mi ciudad
una sirena se escucha a lo lejos
pero no hay mar
la risa del vecino
el olor a carne asada
el ladrido del perro
            clamando por comida
todo es igual
todo tiende a ser igual
ya me canse de los muertos
las luces aparecen
no llueve
no hay pronostico de humedad en los ojos
y para el resto del día
y lo que queda de la noche
            en el rostro
            en el cuerpo
            en mi ciudad.