“Dormí en lechos de piedra.
Mejor dicho:
Tuve por cabecera una serpiente de piedra,
en un cuarto de plumas,
en el que todos los muros reflejaban a la muerte”
Homero
Aridjis.
CONQUIƵTADOR
Dormí
sobre la línea
que deja
el sonido de un disparo.
Los juegos fueron
pólvora entre las manos.
Un casquillo vacío
fue toda mi hambre
y la de mis hermanos.
Mi techo
un cielo agujerado
que lo aquejaba el viento.
Las rodillas desnudas
conocieron la tierra
desde muy temprano.
Mis sueños eran pedazos de pan
en el almuerzo.
La noche
un agujero negro que espera.
Ante tantas carencias
empuñe el cuchillo
asalte certezas
arranque sueños
de los bolsillos.
Me traje sustos
que no eran míos.
Estuve oculto
tras el muro que dan los años.
Preso en mi conciencia
pero el hambre
me dio las fuerzas.
Ahora tengo un relámpago
para dar luz
y alumbrar mi negro camino
todavía.