sábado, 19 de octubre de 2013

BOSQUE DE FRAGILIDADES

Bosque de fragilidades
            aristas
Vidrio             cristal             cáscara de sal
viento que tumba
arrasa
nace la nada
tras el polvo que dejó el río.

Me petrifico
soy primavera vendada
de mi salen todas las noches
espesas         aciagas         ciegas
como canto de pájaro ennegrecido
semilla de luz que muere
justo en la faz de la piedra.

Mar de fuego encendido
luz en vilo
todo viene de tu vientre
centellas transparentes
necesito intoxicarme
sonido de fuego invisible
corro ciego y me borro
penetro la piel del otoño.

Tu cuerpo soleado
donde me oficio
piedra resonante
pedernal transparente
flechas de sombras
que salen de tu arco de luz
atraviesan la cortina de sonidos
que hago con mis manos
al dibujarte.

Tu cuerpo      mi navío
carcaza de manzana envenenada
nado entre dos ríos
prisión extramuros ilimitada
vereda minada de piedras
cuerpo cuadrado      cúbico
hace agua en cada tumbo
ojos    llanto               piel sudada.

Óyeme es esa piel de agua
en esa amalgama de entraña
que en tu ombligo habita
deséame toda el agua sagrada
que traes consigo
mátame en esa piedra del sacrificio
que tienen tus pestañas
hazme llama junto con el colibrí
que asedia tus ojos buscando la miel
que me has de derramar mañana.

No me hagas cristal
por la fragilidad del mar
mejor coral volcánico
            hiedra marmórea
            gusano de acero
            pájaro blindado
por si la noche llueven saetas teflonadas
no hagan tanto daño.

Ansiar tu cadera       buscar asirla
encontrar la “O” escondida
llevarte al abismo sin que lo supieras
correr
cuando en realidad vamos cayendo
sentir que vuelas
cuando en realidad vamos cayendo al vacío
nos fragmentamos en nosotros mismos
cuando tocamos fondo.

No es memoria lo que pongo
es un corazón vacío el que tengo
adormecido en la mano
que arrojo al río dulce en el sendero
y que termino siendo un mar muerto
abierto           vacío               podrido de sal
donde arden todos los veranos
y la sed de la arena
que grita en cada sonrisa que deja
cada ola que irrita
la costilla que duerme
en el sueño del dolor que se aleja
en el tumulto de árboles que dan frutos
como cuervos y depositan sus acérrimas
plumas sobre el cuello que yace degollado
a la vera del camino que aun
espera ser sembrado por
semillas que dejan mariposas
en capullos adormecidos en
las palmas de quien las concibe.

En la costilla del rayo me refugio
busco una salida en su sonrisa
ansío su mano de relámpago que
moje mis entuertos secos de ausencia
que su luz como cobija de madre
me acaricie la voz de niño
que aun mi piel conserva
que su trueno me llame y convenza
de que nací de su costado y no de su rodilla
y que si no hablo la lluvia vendrá por mi
como aquel día.

Busco en la risa de la tormenta
el puente del diente que me ha
de comer que me ha de hacer trizas
que me arranque las tripas para formar
un arcoiris de tiesas mariposas
de colores reflejadas en la orilla
del lago de dolores líquidos que llevo
en medio de este cuerpo diluido
en dos que no se acaba de juntar
por toda esta lava que siguen saliendo
del bazo del timo que aun conservo
en vestigios casi redrojos dentro
de esta caja llamada tórax.

El espejo de la sombra transparente
que lleva el río encendido burbujea
bajo el chasquido de la lengua muerta
y el paladar que también esta
hendido es un cañón donde las
aves negras también vuelan a
pesar de la luz de las velas que
empujan el viento según sea su
destino según sea
la vereda o camino.

El pájaro que vino del sol se disfrazo
de otro animal rayado que rugue
cuando esta solitario y en celo zarpa
y quema con sus uñas de fuego con
sus dientes de braza inicia incendios
donde se hincan quema principalmente
cubiertas de cuerpos que se creían
extintos con apariencia de piedra
pómez y tintura de acero.

Racimos de fuego manzana que abraza
la cáscara débil de coraza barca
rosada donde me mecía y admiraba
absorta la humedad de la tarde
la lluvia tardecina la nube ahumada
que mojaba el seco horizonte de mi
espalda la luz que bajaba de mi
arcada sembraba pinos abedules
arces en este campo de batalla que
se la paso tanto tiempo estéril y sin
esperanza.

Fuiste animal velado por la noche tu
luz no fue sino tiesa porción de lluvia
donde ha quedado sepultado tu nombre
cualquier nombre con tus innumerables
rostros aun me persiguen y no
importando el huso de horario donde me
retraigo extiendo mis alas como las
agujas del reloj marcan las horas
dentro de las cajas los árboles y los
peces nada tiene en común el
escalpelo es la única cosa divina que divide.

Escribo cuando voy cayendo
esto es imposible porque
ni voy cayendo ni escribo
sobre una imagen que aun conservo
en la semilla del espejo
en ese brote incipiente y tierno
del futuro abedul que será una barca
lleno de días interminables
con sus tigras vestidas de venado
de rostros adolescentes
cuyos nombres cambian como mascaras
y avanzan en la sangre de la espada.

Escribo con el dedo de la roca del deseo
sobre el rostro de fuego tatúo columnas de serpientes 
uñas de águila aguijón de escorpión
y el vapor que deja la luna
en mis ojos
me deja ver enredaderas de gestos
fusilados en diciembre
es basalto la metralla que se
incrusta en los dedos
es la palabra duda que acribilla
y rasga el cielo de la noche
duda-cuchillo
duda-flecha
duda-bala
así es la escritura-veneno
espiga de granada
cemento duro donde el encuentro
del rostro se hace doloroso y no
es pasajero
es como un fantasma que vive en el
muro
son años escondidos entre los ladrillos.

Solo frente a mi nada es algo
es el rescate de una pesadilla imaginada
es una noche mal esculpida y no terminada
es levantar las palabras que se fugaron
bajo la puerta sabor manzana
es un horario que mi reloj no comprende
aun y del todo
es como un asesino carnicero
que no hace nada.

Coyoacan se ha salido de mis manos
deambula sin sabor de lo vivido
ciego por la noche por la sangre que me nubla
se aflojan los días acumulados
se vacían en su tiempo y se cierra
el abanico de posibilidades
y esto en un instante en un parpadeo
del largo bostezo que tiene la noche
que amenaza con puño cerrado de rabia
y se derrama en raíces que cubren
todos los pájaros que viven en las ramas
y los que aun sobreviven dentro de mis

venas.