miércoles, 8 de octubre de 2014

ENERO IV


Hoy es el equinoccio de enero
y han pasado tantas noches
sin un verso.

Te sigues quedando en el lugar
toda vez que recuerdo.

En el occidente de tus senos
recuerdo aquellas tardes lluviosas
de aquel verano seco.

En el noreste de tu muslo derecho
donde se pierde la noción del tiempo
preferiste que me asustara un poco
y anduve sin rumbo lo que duro la luna
hasta que tomaste mi cabello
con tus manos ambiguas de la noche
y pude reencontrarme.

Nunca supe
que el equinoccio de enero

tuviera tantos veranos.

ENERO III


Un vaso de brandy
            entre las manos
el cubo de hielo y su frio silencio
            de cristal
            sobrenadan.

Me recuerdan a un enero
-a cualquiera -
y su nieve.

Fijo la vista
en el hielo mas sospechosos
            por su transparencia.

Veo en la superficie lisa
a una mujer que baila
su vestido blanco al vuelo
así lo indica.

Es una sombra semejante
a la llama de cerilla
mecida al viento.

No intenta la fuga
se encuentra en espera
a que abra el telón
que hay bajo los ojos.

Hoy que es agosto
no quiero espectáculos
que recuerden a enero
y apuro el vaso

con todo y sus hielos.