I
Agua silente
tierra donde callan todas
las palabras
sombra del universo
¿existe?
fresca leche de manantial
roca hecha de agua
paisaje de arboles temerosos
dolor palpitante
rosa leve que se apaga
en un soplo
nube sostenida en equilibrio
apenas si avanza y cae
se inclina y sacia
su llanto de pájaros
con el poema de fuego
el lago es
lo que da certidumbre al agua
tormenta deshojada
su caligrafía
que la congela
todo en el silencio se
guarda
no hay nubes que recuerden
la lluvia
y se preparan para lo que nunca
ocurre
y
pasa
es un todo
donde la belleza esconde
al árbol caído
del instante
piedras que ayudan
a tropezar
que son las mismas siempre
extensión de lo invencible
limitar al árbol que espera
con toda esa hidra secreta
de zanja abierta
de nieve que impide su paso
casi no hay tiempo
para un nuevo follaje
las hojas pierden el
conocimiento
y el propósito no sabe
de la tarde
II
¿Rezar? Adiós
ciclón que se tatúa
en la gota del sudor que agoniza
puentes de palabras
caverna de oquedades
hablo con la lengua
en la frente
reúno hojas sesgadas
alas de palomas
hiel de buitre
iracunda la torva mañana
socava el lomo lobuno
su tormento
bóveda que apunta al cielo
silencio
un árbol mira
al desgranado estanque
pez que hierve
en la orilla
con su agua que lo concentra
III
Cielo con hormigas
decantadas
ergo
sitio inmóvil que no he probado
es doblar al mundo
bajo su desgracia
descansado follaje
que perturba la mirada
necesito que alguien
queme las hojas
que abra el invierno
y me haga piedra
son sueños que se posesionan
de las manos
concedo una cosa
aborto
aborto el poema
manantial que sale de
cesárea
tierra grávida
que
gravita en el horizonte
del
abdomen.
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