Cuantas
cuartillas caben en un dedo antes de sangrar.
Que
decante poemas mi comisura labial.
Ardo
en este pedazo de boca que me resta
Ardo
en la poca sangre que me queda
Ardo
en todo este horror que es la espera
Ardo
en la mística carcajada de la nieve
Ardo
en el sudor que le queda a la memoria
Ardo
en la salvaje lagrima que aguarda
Ardo
en el perfume que sale de mi ira
Ardo
en vientre embarazado de amargura
Ardo
transparente huyendo de tu furiosa magia
Ardo
en la destrucción de mis migajas
Ardo
húmedo en cada entrega que me dabas
Ardo
en el hechizo de junio por las mañanas
Ardo
en el desmayo de mi mano
Ardo
en el vino que brota de tu seno
Ardo
e ignoro las pesadillas de tu sueño
Ardo
en la desnudez enronquecida
Ardo
en la ceniza bucal que no me deja
Ardo
en el declive peligroso de tu espalda
Ardo
en el diluvio de tus ojos
Ardo
en el trozo de niebla que me abraza
Ardo
que me veas
Ardo
que no digas nada.
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