viernes, 25 de abril de 2014

EL JUICIO DE AMPARO



Un día
-el día que dijiste: ya no seré-
todos tus perros se soltaron
e iban mascullando
palabras raras en idioma conocido
tirando mordidas a la luna

de repente tu sol
fue una luna existente entre nosotros

Tu mirada
miraba con ojos ajenos
objetos inexistente
señalando decías: mira

Hablabas a los ocho vientos
e iniciabas largos monólogos
con tu cabellera
que un tiempo acá
se volvió rebelde

Te hartaste
del ruido que hacían
tus articulaciones
cuando te levantabas

Te hartaste
del albedrío de tu piel
de que tus pies viajantes
no te obedecieran
y nunca se cansaban
de tus ojos
que se iban con cualquier
pedazo de animal que se encontraba

Decides no esperar
mas al tren que nunca llegaría
-y lo sabias-
en esa estación imaginaria
en la que vivías

Y no esperaste

Es hora que no encuentro
a varios de tus perros
que se quedaron en mi
y no supieron el camino
de regreso a casa.



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