viernes, 29 de julio de 2011

BOSQUE DE SOMBRAS

Anoche
un bosque de sombras
invadió mi sueño.

Tu cuerpo
eran hojas de otoño
en invierno
dormían tranquilas sobre el humus.
El olor a bosque uncido
invadió mi carne.

Desesperado
intente juntarlas
adherirlas de nuevo
al ramaje desnudo
para que otra vez brillaran.
No se pudo.
Procuré tantas veces
que el hastío mejor
se sentó a llorarme.

Impotente te observe
cubierta de musgos mágicos.
El vaho que se forma al ras del suelo
impedía tocarte.
Estabas prohibida.
Anduve dentro del alma
del abedul quimero.

Comprendí
que el bosque de sombras
era un suplicio
donde solo llovían recuerdos.
Esa humedad conquistó mi sangre.

Al despertar
me di cuenta que no fue fantasía:
tengo en mi mano
un manojo de zarzaparrilla
que arranque de tu calle
(traigo todo su olor impregnado en mi cuerpo).

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