martes, 20 de septiembre de 2011

TRES DE NADIA.

NADIA

I
Nadia
no sabia como te llamabas
quien eras
y ya tu citadino nombre
desnudo
estaba gritándome en la cara.

Confieso
me desdoble
en el absurdo campo de tus muslos
que habitaban bajo tu falda.

Me hice piedra en mi coraje
y crují en el remolino
de palabras que incluían
todos los polvos
que impregnan los olvidos
antes que sucedan las acciones.

Ya tu nombre dejo de mencionar
abismos y meridianos
oscuridades y muros
pero ahora
debo impedir que me arrodille
e inicio a sudar todos los martirios
que se han acumulado
en el almanaque.

Nadia
tu vestido rojo al vuelo
es un aeropuerto
de muchas posibilidades.

 
II
Te descubrí a cuatro pasos
como se descubre una ciudad amurallada
en medio del desierto.

Llegas tarde.

E imagine
que era tu manera
de dar a conocer la belleza
de la impuntualidad.

Sonríes
y acepte con agrado tu saludo
que acostumbras a dar
a cualquier idiota que te observe.

A los pocos segundos
no podía despegar los ojos
de tu falda
y lo que intentaba ocultar.

El viento
a pesar de ser monótono y aburrido
ayudo a ver algo mas
que la imaginación impedía.

En aquella Majuana tardecina
apenas si te vi
e hiciste construir un hangar
donde los sueños aprendieran a volar.

Y que rápido lo hicieron.

III
Imaginarte en la orilla del amarillo confuso
de la noche.

Reconstruyo tu rostro
cada vez que la sombra habitante habitual de tu pelo
la cubre.

Imaginar tu cuerpo
en esa oscuridad ámbar
en donde todo se diluye.

Imaginarme
tus ojos perdidos en un pozo
tu boca clamando salir de la parte oscura de la luna.

Reclamo a la imaginación
que me ayude a sacar
las luces de neón que llevas dentro.

Veo que te preocupas
por mantener tus uñas bien cuidadas
es correcto también si no te peinas
y esta bien que uses desodorante después del baño
ya lo dijo Cortazar en su ensayo.

(reluce tu falda a la que no puedo olvidar
me ayuda a recordar.)

No quiero imaginar
no lo deseo
mejor paso a otra fotografía
donde te observo
mas nítida y serena.

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