Salgo
es de mañana.
El sol apenas si
asoma
su gran pestaña de luz
asombrada.
Un helicóptero
como ave sin ruido
sobrevuela la
orilla del río
que imagina en el aire.
Se mece como
jugando
al vaivén que simulan
las aves
que cruzan la calle.
No puede
disfrazarse
el cielo no es verde
como los
recuerdos.
Luego sueño
sin soltar el volante
cuando tenia
pedazos de Nicaragua
en mi territorio
de adolescente.
Somoza y sus
tigres.
Estelí y sus
barricadas.
Obuses sobre
Chalatenango.
Masaya me licuo la
sangre.
Pedazos de carne
que pasaron por el verde
montones de
cuerpos
sobre los adoquines
untados en aceite
para encender un fuego
son un faro
que nos guían
actualmente.
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