miércoles, 10 de octubre de 2012

CONQUIƵTADOR


 

Dormí

sobre la línea

que deja

el sonido de un disparo.

 

Los juegos fueron

pólvora entre las manos.

 

Un casquillo vacío

fue toda mi hambre

y la de mis hermanos.

 

Mi techo

un cielo agujerado

que lo aquejaba el viento.

 

Las rodillas desnudas

conocieron la tierra

desde muy temprano.

 

Mis sueños eran pedazos de pan

en el almuerzo.

La noche

un agujero negro que espera.

 

Ante tantas carencias

empuñe el cuchillo

asalte certezas

arranque sueños

de los bolsillos.

Me traje sustos

que no eran míos.

 

Estuve oculto

tras el muro que dan los años.

Preso en mi conciencia

pero el hambre

me dio las fuerzas.

Ahora tengo un relámpago

para dar luz

y alumbrar mi negro camino

todavía.

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