Daphne
no he podido aliviar
esta rara enfermedad
que a los de tierra da.
Son fogazos
quemándome la boca
calamares heridos
incendiándose en el mar
gritos que le gritan a los gritos
déjense venir como de rayo
para que lleguen a llagarme
a quitarme estas cutículas de fuego
que hacen hervir
las yemas de los dedos.
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