Amanece.
El frío cobijado
bajo los ojos
simula estar
entre las mantas
Son nieve real
nuestras palabras
y me despierto.
La ventana
como un gran ojo
desnudo que me mira
vislumbro al sol
con su gran
curvatura que no llega.
Hoy es enero
no llueve
porque la hora
decantada
no se ha anunciado
todavía.
No hay pájaros de
enero
quedaron solo
sus trinos y
peleas
adosados en los
muros.
Los perros
y sus ladridos de
frío
se escuchan
como un desliz del
hielo
sobre el piso del
pasillo.
Hoy es enero
y el frío
es un sordo a mis
quejas.
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