INTERLUDIO I. TODOS TUS
MUERTOS
Arena brava
con el índice al margen
cuadriculamos el aire
e imaginamos ventanas
donde asoman nuestra
incredulidad y asombro
no hay vecinos
solo un desierto solitario
sembrado de cadáveres
en vez de escorpiones
venenosos
Villas de Salvácar
tiene una calle
cuya voz domiciliaria
se vistió de rojo
diez y seis ladrillos
quedaron sueltos
setenta casquillo desnudos
de su voz interna
sedientos de sed innecesaria
quedaron a los pies
de ese mar que súbitamente
apareció en el patio.
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