CUESTA
UN CADÁVER
Cuando
la palabra
dejo
de existir en la oralidad
el
silbido nítido de las balas
era
el lenguaje común
entre
la gendarmería y delincuencia
la
estrechez de las manos
se
hacía con el guiño del ojo
en
el gato y el otro en el rabillo
del
otro que cuidaba
las
espaldas
que
el sobrevivir era cada hora
saliendo
del trabajo
a
la tienda por víveres
a
la escuela por los hijos
o
una simple reunión de amigos
lo
que menos deseabas
es
que tu cuerpo
encontrara una bala
que
perdida en batalla
que
no era tuya
ni
de nadie
y
te encontrara a ti
por
fin
y
eso cuesta un cadáver.
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