jueves, 18 de septiembre de 2014

NO ESPERES


No esperes que llegue
desnúdate en la palabra
fuego y que la ceniza
se introduzca en los ojos.

Llora como si fuera un reflejo
de arena que busca el mar.

Llora como quien escribe
con la izquierda
siendo amputado de ambos brazos.

Dime que tu concha de jade
la que descubrí una tarde
sigue siendo un santuario
donde la sed se mata
y se asesina sin piedad
el hambre.

Dime qué estremece
lo que cuatrocientos días
no te han dicho de mi
y su locura.

Dime que la guerra no ha terminado
que balas y obuses siguen arrebatando sueños
que los niños cultivan con las manos
que sus juguetes están limpios de sangre
que nadie
nadie
se los ha llevado.

Habla mentiras

para poder conciliar el sueño.

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