lunes, 31 de diciembre de 2012

TARDES DE ABRIL


Hay un cuerpo

que me gustaría

cambiar su mañana

o su tarde predilecta

o tal vez alguna noche de verano

calurosa

 

Cambiar el clima de sus manos

que están lejos

tal vez retirar algunas nubes

que llueven sobre sus senos

las tardes de abril en la alameda

o desviar el rio que corre cada fin de semana

sobre su ombligo

 

Hacer una represa con las sonrisas que le salen

a borbotones de su boca

quitar esos días grises y húmedos

que se le estacionan en sus ojos

y calmar de una vez por todas

los truenos y centellas

que tiene escondidos en el cuello

y sus hombros

 

Pero sobre todo

esto es

sobre todo

amainar esa terca tempestad

que tiene

en su espalda baja.

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