sábado, 17 de noviembre de 2012

DAPHNE (9)


(No te puedo cambiar a Berenice)
te estuve esperando en Balderas
llegas dos horas tarde
tres rosas me mantuvieron con vida
durante los últimos treinta años
que sostuve con las manos
y espere para encontrarte.

En estos casos no odio las casualidades.

Te busque debajo de la noche
que deja las sombras
atrás de las manos que acicalan los cabellos
que me caen en la cara
en la traquea de los concubinatos
en la imagen que me deja el tren
que viaja rápido
en los cuerpos sometidos a la extranjeridad
de la vida.

Escudriñe en el perturbado
            mediodía de mi cuerpo
en las horas almacenadas
            y que alcance ahorrar
            cuando nadie me veía
no bastaba rastrear
            atrás de los espejos
            que eructan los objetos que observan
no bastabas en tu mundo
            bastabas en el mio
            y eso es suficiente
por eso la cacería fue implacable
por eso inquirí incesantemente
atrás de todo lo que me ahogaba.

Llegas por fin
empujada por la gente
la escalera subía
no te vi
             de repente
fueron tus manos
que taparon mis ojos.

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