Agosto nunca fue
un
minuto exacto entre nosotros.
La frigidez de la estatua.
La fuga de golondrinas
en
los ojos.
El vagabundo que no deja de reírse
por
si solo.
Todo el cielo
es
la misma nube.
El horizonte no deja
de
ser - en sí mismo - el mismo.
El paraguas de ser un
paradigma
se
convirtió en utopía.
No son rayos
son
grietas
herida-cicatriz
efímera
de
la tormenta.
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