Escasean
las lluvias
el polvo se asienta
raíces imaginarias
invaden perniciosas
el andén de aquella estación
donde no esperé en vano
los trenes insufribles
al destino y sus vías
frías y rectas
proseguían presurosas
su camino hacia aquel túnel
con una luz al final
las personas salían
huyendo de aquel foso
insalubre y sudoroso
solo veía la sombra del polvo
lo escuchaba y nuestra conversación
giró en torno a los recuerdos
negros de los andenes
y sus luces sucias
adoquines mal lavados
ratas como gentes
gentes que parecía ratas
dibuje
no sé qué tantas veces
sobre el mármol frio
tu nombre
que no fue necesario borrarlo
¿qué puede hacer la yema
contra la dureza de la piedra?
microscópicas partículas de mi
ahí quedaron
no espere demasiado
solo tres décadas
de alientos
tres lustros de pasos
treinta años de rosas
acumuladas en las manos
y estuvo fuerte
debido a las espinas
y sangraba
el dolor de su sangre
entibio la tristeza
y la espera se hizo espesa
diurna
cabizbaja
tierna y violenta
hoy permanezco en ella
en la espera más prolongada
donde alguien ha vivido.
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