SIGNO DE LLUVIA
Tienes por costumbre
avisar que vienes.
Pienso en las otras mil maneras
en que te vas.
Acordamos los mismos sitios
donde escasean líquidos vitales
pero hay exceso de sol
y sombras inexistentes.
Somos transeúntes a los que les punza la vida
y hablamos acidez
corrosión
inmunidad fallida
fallas tectónicas.
Sin error las burlas inmisericordes
se nos escapan de las manos
y las carcajadas también.
La voz es una lejanía visible desde los labios
que inicia con monosílabos para terminar
en una supercarreterera de diccionarios
borrachos y adictos a los sinónimos.
Tranquilos dejamos caer los fardos lentamente.
Perdemos vuelo y avisto un lugar de aterrizaje
aislado de ramaje citadino y murmullos vesicales.
La sonrisa de tus ojos es el signo
que la lluvia espera para avecinarse.
La existencia se elonga en espiral
mientras caminas hacia la salida
dejas estelas que tiemblan
e infringen los bárbaros colores
que rebotan sobre la calle lloviznada.
Al salir la palabra nada desde lo hondo
se convierte en luces amarillas
y sabanas mojadas que se imponen.
La huida que simulamos
en gracia
es una alarma falsa para el mundo.
FOLIO 090718/1759
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