Cuando aun éramos muchachos
el dolor solo aparecía en los
diarios
cantábamos letras de protesta
en los pasillos y jardines
del colegio
Nada importaba tanto
como las miradas fugaces
que nos dábamos
La calle era una isla extraña
que de vez en cuando se
mencionaba
ni hablar de la zozobra
que sufría la llaga naciente
la herida en la quilla
que apenas iniciaba dar
sus primeros pasos
Luego al dolor
le nació su primer diente
Nunca fuimos a la calle
juntos
pero el dolor siguió
creciendo
y se hizo adolescente
Tiempo ha pasado
la llaga y el dolor se
conocieron
a través de los años
les creció vello
les cambio la voz
su cuerpo tomo otros matices
su pus y su agudeza maduraron
para tener otro sabor y
apariencia
La isla extraña no fue mar
era un bosque que se descubría
comprendí que la barcaza
que a través de los años construí
no sirve para andar en tierra
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