Un instante
relámpago de nieve
crujido de una luz
que
se descompone en hombre.
La casa que habito
es para irse
en
cada amanecer
de noche
es
un puerto
donde hay marinos y sirenas
disputándose
la
bruma imposible.
Hay una quemadura
que
no me pongo
es dura y triste
fría y escaldada
algo así
como una soledad
en
el ángulo ciego de los ojos
un hueso solitario
viviendo en contra del viento
dentro
de una roca.
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