Las tinieblas
no te tocan ni las tibias
del resto de lo que eres.
Eres el bosque
y yo habitual
de las tinieblas
enmudezco en el silbido
dormido de tus labios
pongo a secar
la tanta humedad solitaria
en tu cabello
quedo inmóvil
esperando en el anden
de tus ojos.
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